22 de febrero de 2019

Review: In Flames - I, the Mask

Miedo nos da escuchar lo nuevo de In Flames tras sus dos últimas aberraciones. Tanto que hace semanas que tenemos la promo de I, the Mask, y no nos atrevíamos a ponernos los cascos hasta el último momento.

In Flames - I, the Mask

Que nadie se emocione, pero parece que alguien les ha dado finalmente un toque. Si bien es cierto que Battles (2016) mejoraba el insípido Siren Charms (2014), daba casi vergüenza declararse seguidor de la banda incluso, aunque fuera hablando en pasado.

"Voices", "I, the Mask" y "Call My Name" conforman una apertura de disco prometedora y un lavado de cara, con un sonido claramente metálico, aunque éste se vaya diluyendo en lo comercial según avanzamos con el largo. El sonido In Flames, ese sonido patentado por Jesper Strömblad pero muy bien imitado por Björn Gelotte y el chico maravillas Niclas Engelin, aparece ocasionalmente, notandose sutilmente en las apariciones de cortos leads de guitarra ("(This is Our) House") o la repetición de riffs básicos trademark de la formación combinando armónicos ("We Will Remember").

Lamentandolo mucho y sin siquiera entrar a decir cual es mejor, nos parece que allá por 2008, con A Sense of Purpose y con unos In Flames sumidos en la falta de ideas, el sonido era aún mucho más interesante y sobre todo único. Pero no todo van a ser peroésques. Abriendo la mente y aceptando la senda y producción modernistas, la mezcla es bastante neutra aunque premia las guitarras sobre los sintetizadores. Las voces de Anders Fridén, que nunca va a caracterizarse por su técnica pero sí por su peculiar tono de voz, han mejorado, autotune aparte. "Follow Me" o "All the Pain" son muestras de ello.

Los sencillos elegidos son eso, sencillos, no lo mejor del LP (salvo por tal vez "I, the Mask") pero manteniendo el ritmo y ganandose nuestros oídos tras las primeras escuchas. Hablamos de "I am Above", "(This is Our) House" y "Burn". Centrando la caña en la primera mitad -el disco dura 50 minutos-, en la segunda encontramos a los In Flames más intimistas y experimentales, con la anterormente citada "All the Pain" con Anders protagonizando sobre una base rítmica. "Deep Inside" es un medio tiempo que mezcla ambos mundos, con partes clásicas, sintetizadores y una introducción moruna. "Stay With Me" cierra el disco de manera agridulce: El tema, lento, está realmente bien, pero su duración de más de 5 minutos sólo queda salvada por la aparición de sintetizadores en su segunda mitad.

3/5

Puede que I, the Mask no sea el disco del año, o que ni siquiera esté entre los destacados, pero pero desde luego supera todo lo que han lanzado los de Gotemburgo en los últimos diez años, salvo tal la pegadiza "Deliver Us" (Sounds of a Playground Fading, 2011). Una ligera mejoría y un LP que puede disfrutarse, que tiene buenos momentos, pero que en general no nos llama como para escucharlo tranquilamente -como hemos hecho muuuuuchas veces- y sí más, tal vez, para ponerlo de fondo.

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