25 de abril de 2018

Review: A Perfect Circle - Eat The Elephant

Por fin, tras 15 largos años desde la publicación de su último largo (si obviamos ese compendio de versiones que conforman su álbum Emotive), vuelve unas de las bandas más importantes del rock/metal alternativo de los últimos tiempos a los ruedos: A Perfect Circle. Sus adeptos ya pensábamos que el señor Maynard James Keenan no saldría jamás de su retiro espiritual, entregado de lleno a la producción de vinacle en su rancho de Jerome (Arizona), al perfeccionamiento de su brazilian jiu-jitsu, a su proyecto musical más comercial (Puscifer) y a sus siempre excéntricas parodias humorísticas. Las expectativas por tanto eran muy elevadas, pese a que se empeñaran en quitarnos la ilusión con una decepcionante portada, donde aparece Maynard reconvertido en un gallego Nosferatu hipster.

A Perfect Circle - Eat The Elephant

Texto: Charles Vástaguess


Desde las primeras escuchas, podemos resaltar el perfecto maridaje entre las melodías y la más que nunca aterciopela voz del artista, hecho sobre el que se cimenta la totalidad del disco, con los riffs de guitarra (siempre con evidentes influencias de mis amados Failure) perpetrados por el alienígena alopécico Billy Howerdel en un papel algo más secundario que en los anteriores trabajos de la banda, dando más protagonismo a las teclas y a la electrónica, con unos baqueteos menos fieros e intensos pero si más hipnóticos, con ese bajo contundente marca de la casa que dota a su música de una perfecta oscuridad.

El disco abre con la homónima "Eat the Elephant", donde desde el primer segundo el divo nos sumerge en la más profunda melancolía, sincronizando a las mil maravillas su camaleónica voz con percusiones jazzistas y un piano contundente y evocador. Sigue en la misma línea con su segundo single, "Disillusioned", sin duda de los mejores temas, y la curiosa "The Contrarian". Cerrando esta primera parte, se deja entrever cierto guiño a sus anteriores trabajos con "The Doomed". El punto negro del disco viene a continuación con el tema "So long, and thanks for all the fish", con un rock demasiado fácil y previsible, que bien podría ser un hit imperecedero para bandas del calibre de Taburete.


Tras este lamentable lapso, retoman la senda del bien con los temazos "TalkTalk" y "By and Down the River", donde reflotan las mejores guitarras de antaño. Posteriormente, el largo continua con las un tanto insípidas "Delicious" y "DLB". A continuación viene la grata sorpresa para algunos como un servidor o el suicidio prematuro previa quema del álbum para otros, con la electrónica "Hourglass", donde las voces con vocoder llegan a límites incluso pitufados.

Cuando ya parecía que el disco no podía dar más de sí, aparece la genial y épica "Feathers", donde los riffs podrían perfectamente haber sido perpetrados por el gran Greg Edwards (guitarrista de Failure, que casualmente acompañará a la banda en la gira en detrimento del también genial James Iha), para terminar con pusciferiana "Get the Lead Out".

3.5/5

En definitiva, pese a las sospechas que siempre suscitan los regresos de las grandes bandas en estado comatoso, estamos ante un buen álbum, que jamás llegará a las cotas de calidad de sus antecesores, pero que no desmerece en absoluto y que, dicho sea de paso, merece que nos quitemos el sombrero el hecho de seguir arriesgándose a hacer algo nuevo y distinto en los tiempos que corren. Ya sólo nos queda esperar a ver cómo han envejecido sus directos en las dos citas españolas de este verano, con la mirada esperanzadora siempre dirigida desde ya a ese también ansiado regreso de Tool.

1 comentario:

  1. Seguro que hacen un gran concierto en las dos fechas de España (al menos estamos ansiosos por verlos después de tanto tiempo y los disfrutaremos lo máximo posible). Su álbum "Eat the Elephant" tiene piezas preciosas y destacables como "Disillusioned" y la teatral "The Doomed" ambas a la vez muy parecidas al sónido Tool. Otras, por lo contrario, nos dejan mal sabor de boca como "So Long And Thanks For The Fish" una pieza demasiado comercial. Han crecido en intensidad y pianos pero siguen siendo altamente reconocibles. Os recomiendo la escucha y si podéis ir a su concierto, es buena oportunidad para descubrirlos y/o disfrutarlos nuevamente.
    Respecto a la portada podría haber sido más gráfica comiéndose un elefante pero aún así es una portada bonita, llena de contrastes y color y con un buen acabado de maquillaje, nos recuerda a una mezcla de Pinhead (Hellraiser) en el que el sombreado de los ojos coincide con los matices y colores del corazón y parte de las arterias, hecho a conciencia y dónde la posición del corazón nos puede recordar a un pulpo o un pequeño homenaje al mundo de Lovecraft.

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