6 de abril de 2018

Review: Kalmah - Palo

Palo suena más a los primeros Kalmah, a ese sonido que los fineses tenían en los 4 primeros LPs, y menos a los nuevos. Abre con los dos sencillos lanzados, a todas luces "Blood Ran Cold" está más en esa primera época, siendo casi un re-work del genial "Withering Away" del primer trabajo (Swamplord, 2000). Los hermanos Kokko vuelven a unas melodías más neoclásicas en sus guitarras, algo que se nota durante casi todo el disco.

Kalmah - Palo

"The Evil Kin" no es un mal tema y sí pega más con el sonido que iniciaron en For the Revolution (2008) y con los sólos de guitarra calcados a Megadeth. El mayor problema es el Hip Hip Hooray! del estribillo pero lo dejamos pasar. Según avanzamos todo vuelve al origen, y a lo que este tipo de bandas hacía cuando Children of Bodom dieron el boom a finales de los 90.


"The World of Rage" o "Into the Black Marsh" se centran en las mencionadas guitarras neoclásicas añadiendo teclados y synths e incluso unos coros en ésta última trademark COB (o mejor dicho, STONE). Lo que siempre ha diferenciado a Kalmah, afinación aparte, el el rematar las pegadizas melodías con una lluvia de licks y blastbeats que vuelven a ir seguidas de la repetición del riff principal.

"Take Me Away" suena tal vez más cercana a Eternal Tears of Sorrow, banda intimamente relacionada y más cercana al gótico pero en la que Antti Kokko (guitarra solista) grabó y, me atrevo a decir, aportó composiciones, A Virgin and a Whore (2001).


4/5

Palo no es el eslabón perdido entre los dos sonidos que ha tenido la banda, es una vuelta atrás en su sonido, y después de tantos años y contando de nuevo con interesantes -aunque en ocasiones recicladas- melodías parece una buena idea. "Paystreak", "Waiting in the Wings" (la más potente de todo el trabajo) y practicamente cada tema transmiten un sentimiento de comeback interesante puesto que Kalmah nunca se fueron realmente y todos sus lanzamientos son al menos dignos de degustar. Los elementos que se incorporaron con los años no se han ido pero vuelven a quedar en un segundo plano en favor de la esencia que una vez nos hizo fijarnos en Kalmah.

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