5 de febrero de 2018

Crónica: Steven Wilson (WiZink Center, Madrid, 1 de febrero)

Por fin llegó el tan ansiado día de volver a encontrarme, ya por quinta vez, que se dice pronto, con el rey del progresivo contemporáneo, Mr. Steven Wilson, que venía a la capital para presentar su nuevo y controvertido álbum To the Bone, el cual, dicho sea de paso, ha acrecentado más aún si cabe su número de súbditos tras abrazar en tierno homenaje sonidos más propios del pop ochentero que del progresivo setentero característico de su discografía.

Steven Wilson en Madrid

Fecha: Jueves 1 de febrero de 2018
Lugar: Madrid (WiZink Center, antiguo Palacio de los Deportes)
Texto e imágenes: Charles Vástaguess

Ya desde primeras horas del día mi mente estaba cargada de nerviosismo y excitación ante un día marcado en el calendario a fuego y por ello, cual atleta de los 100 metros lisos en final olímpica,
dieron las 6 de la tarde y salí escopetado de la oficina rumbo al antaño Palacio de los Deportes y ahora Wizink Center, lugar elegido para dar ese paso definitivo hacia un público más amplio y menos encorsetado. Para alegría y regocijo del pueblo, se contrató específicamente para las citas españolas a la cantante israelí Ninet Tayeb, colaboradora sorprendente y memorable en los dos últimos trabajos de Wilson, lo cual no hizo más que remarcar aún más la trascendencia del evento.

Tras las cervezas correspondientes previas, nos adentramos en el recinto en busca de nuestro asiento numerado todavía extrañados ante las insistentes advertencias sobre la prohibición requisito del artista del empleo de cámaras fotográficas, que como veremos más adelante, un servidor consiguió burlar no sin cierto remordimiento con el riesgo de expulsión flotando en el ambiente.

Steven Wilson en Madrid

Con unas inquietantes imágenes proyectadas en bucle con mensajes como "felicidad", "ira", "dolor" que se intercalaban aleatoriamente entre cada fotograma, Wilson y cia saltaron al escenario prestos a la descarga. Arrancaron el show con la homónima "To the Bone", con esos dejes funkies donde la novedosa Telecaster de Wilson sonaba como un estruendo y el novato Alex Hutchings comenzó a hacer gala de un estilo en la guitarra que le va como anillo al dedo a la banda. Siguieron la descarga con "Nowhere Now", con esas imágenes del desierto de Atacama de fondo pertenecientes al videoclip de la canción. El primer hito del evento llegaría con "Pariah", primer single del último trabajo, donde hizo aparición una sonriente y agradecida Ninet Tayeb que nos pondría los pelos como escarpias con su desgarradora y conmovedora voz.

Tras este éxtasis introductorio, sonó para sorpresa de muchos, la frenética "The Creator Has a Mastertape", perteneciente al album In Absentia de la venerada banda de Wilson Porcupine Tree. El despegue definitivo de la nave espacial lo marcó la marciana "Home Invasion/Regret #9", donde como siempre el excelente Adam Holzman dió toda una lección en el sintetizador con un solo magestuoso seguido del épico solo de guitarra de Hutchings que sirvió para auparlo al olimpo de los Guthrie Govan, Dave Kilminster y cía.

Steven Wilson en Madrid

Después de este viaje astral, el turno era ahora para "Refuge", el pequeño homenaje del británico a los refugiados sirios, cuyo sonido de la mano de cruentas proyecciones fue realmente estremecedor. En mi opinión, una de canciones que mejor sonó. Tras ella, la diva israelí volvió al escenario para interpretar "People Who Eat Darkness", con ese emocionante in-crescendo vocal en el estribillo. Para cerrar el primer set del concierto y para sorpresa de los más fervientes fans, Ninet permaneció en el escenario para cantar con voz sensual las letras correspondientes a "Ancestral", y de paso Wilson pudo dar rienda suelta al uso de los teclados en esa primera parte del tema para posteriormente entregarse a su PRS en ese frenético apoteosis de metal progresivo al que va tendiendo la canción y con el que a más de uno se nos hizo prácticamente imposible permanecer con el trasero pegado a la silla.

Tras el descanso de unos 15 minutos, no podrían abrir con mejor tema que con una de mis favoritas, "Arriving Somewhere But Not Here", perteneciente al aclamado Deadwing de los Porcupine donde todo sonó como debiera, con ese insistente arpegio de guitarra, donde John Wesley me vino a la memoria, los sonidos de sintetizador alienígena, esa deriva metalera, la masterclass final de Wilson con el vibrato... una maravilla sónica que bien valía por si sola el precio íntegro de la entrada.

Steven Wilson en Madrid

Siempre desentonando la pongas donde la pongas, pero con más dolor en esta ocasión tras el himno anterior, Wilson y cía tocaron la popera y pegadiza "Permanating", no sin antes, cómo no dar un speech justificativo cargado de humor. La siguiente en caer fue "Song of I", con las imágenes del videoclip proyectadas en un telón semitransparente situado en las narices de Wilson, donde las improvisaciones a la batería de Craig Blundell fueron realmente espectaculares, adueñándose del protagonismo con su virtuoso baqueteo.

Steven Wilson en Madrid

En este segundo set, interpretarían otros dos temas del último álbum, "The Same Asylum As Before", con su novedoso repertorio de falsetes, y "Detonation",
probablemente la canción con más reminiscencias de los anteriores trabajos del inglés. Para cerrar, cayeron unas cuantas más de Porcupine Tree: la obligada "Lazarus" (Deadwing), "Sleep Together" (Fear of a Blank Planet) donde Blundell se volvió a lucir y la sorpresa del setlist, la
triste "Heartattack in a Layby" (In Absentia). Tras el respiro final en el backstage, la formación volvió a la palestra acompañados de Ninet Tayeb, que interpretaría junto a Wilson la preciosista nana "Blank Tapes". Finalmente cerrarían con la ya lejana "Harmony Korine" y podrían el broche al recital con "The Raven that Refused to Sing".

Steven Wilson en Madrid

Tres horazas de espectáculo que no defraudó a los presentes, que reafirma y gana adeptos, manteniendo el listón de Wilson en lo más alto. Sin embargo, resulta necesario apuntar que un exigente servidor se fue a casa con la miel en los labios pensando en el pecado de no haber disfrutado en directo a Ninet cantando "Routine".

Nos vemos de nuevo la semana que viene en Milán.

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