6 de noviembre de 2017

Crónica: Omnium Gatherum, Skálmöld y Stam1na en Madrid (Sala Mon, 4 de noviembre)

Stam1na


Es increíble cómo el idioma y que apenas tienen mercado fuera de su país puede hacer que por estos lares apenas unos pocos conozcan a Stam1na, un grupo que bebe directamente de STONE y que como ellos son uno de los clásicos suomi por excelencia. Sin duda mereció la pena acudir tan pronto a la sala Mon Live.


Verdadero thrash headbanger con toques progresivos y una peculiar combinación vocálica, lo que falló en el primer bolo de la noche fue el sonido. Una mezcla como mucho aceptable que durante más de la primera parte del set hacía que bajo y batería se comieran el resto de elementos de la banda de "Hyrde" y compañía. Precisamente el frontman era el peor parado junto con los teclados y guitarra.

Desde el inicio la formación ofreció un espectáculo de los buenos y se mostró contundentes a la par que cercano al público. Es normal, y es que llevan más de 20 años girando, aunque esta fuera la primera vez que pisaban España.


Entre bromas de guitarra y cantante sonaron ocho temas, la mayor parte de Elokuutio (2016) pero sin olvidarse de las clásicas "Paha Arkkitehti" un tema muy antiguo que regrababan para Stam1na, de 2005 y "Viisi Laukausta Päähän", de su segundo largo Uudet Kymmenen Käskyä (2006), con la que abrían. Aunque más moderno, "Panzerfaust" es uno de sus mejores temas (SLK, 2014), una pena que el teclado se quedara tan al fondo. El final llegaba con "Kadonneet Kolme Sanaa" (Stam1na, 2005) y con el trallazo "Kuudet Raamit" de Elokuutio.

Skálmöld



Del cartel del bolo la banda que más nos patina es Skálmöld, y sin embargo es la que a priori parecía haber vendido mayor número de billetes. No es de extrañar: Los islandeses hacen un folk vikingo muy bailable que recuerda a otros grandes del género como Eluveitie, Finntroll o incluso Týr. Con todos ellos han girado, y poco tienen que ver con los invitados y cabezas de cartel, aunque la banda y el set no estuvieron nada mal. Tal vez se hicieron un poco largos.


"Árás" y "Gleipnir" ya comenzaban con los 6 miembros del grupo a los micrófonos y con la contundencia del bajo de Snæbjörn Ragnarsson, al que no dudaba en aporrear de cuando en cuando. Podemos decir que su hermano Baldur es el frontman de un grupo en el que todos destacan y todos tienen algo que decir. Visto el comienzo, el setlist iba a ser muy similar al de giras anteriores aunque aquí añadieron la artillería pesada de Vögguvísur Yggdrasils (2016), su último álbum de estudio.

El sonido, el mejor de la noche, haciendo las delicias de los jóvenes fans.

Omnium Gatherum



Aunque el concierto de Skálmöld parecía haber congregado a más gente y provocado mayor movimiento, los 12 temas que tocaban Omnium Gatherum parecían convencer a toda la sala. "Luoto" y "New Dynamic" arrancaban un set muy movido en el que lo primero que llamaba la atención era Jukka Pelkonen. Las guturales del vocalista combinan a la perfección con sus movimientos por el escenario, mostrando una energía con la que era imposible estarse quieto.

Aunque el sonido seguía siendo mejorable, estuvo a la par con el de Skálmöld, salvando las obvias diferencias en estilo y afinación de ambas formaciones. Y es una pena, porque uno de los mayores atractivos de Omnium Gatherum es la limpieza de su sonido y la mezcla de synths atmosféricos. En el concierto de Soen quedó patente que la Mon Madrid puede sonar muy bien, y damos fe de que Omnium Gatherum suenan muy bien en directo. Si el sonido hubiera sido un poco mejor...


Tras los primeros temas llegaron los mejores momentos de Grey Heavens (2016): Con "The Pit", "Skyline" y la pegadiza "Frontiers" la banda parece haber recuperado parte de la crudeza de los primeros LPs respetando ese enfoque atmosférico introducido en New World Shadows (2011) y perfeccionado en Beyond (2013), que fue el protagonísta de la noche llevándose hasta 6 temas del setlist.


"Blade Reflections" es un nuevo-viejo tema que han lanzado hace poco debido a sus diferencias con el resto de material: Un tema vertiginósamente rápido en el que el auténtico protagonísta es Markus Vanhala, guitarrista y fundador de la banda cuyo virtuosísmo no evitaba algún que otro fuck-up que sin duda le perdonamos. También aislado en el set, "Nail", ese inicio demoledor de The Redshift (2008).


Tras "Nightwalkers" y otro puñado de temas entre los que se incluían las geniales "The Sonic Sign" y "New World Shadows" la banda hacía el típico teatrillo para volver a salir con un encore que llegó con "These Grey Heavens" introduciendo "Ego", un temazo en toda regla.

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