14 de julio de 2017

Crónica: Be Prog! My Friend 2017

Año I d.S.W (después de Steven Wilson), ya con las pilas recargadas tras el apacible viaje en Ave que me dejó el culo carpeta, maleta en mano me dispuse a mi ya tradicional paseo penitente (2,5 Km esta vez, según me indicó el señor Google) por las calles de Barcelona bajo un sol abrasador, siguiendo una perfecta trayectoria rectilínea sin sobresaltos por la Avinguda del Paralel hasta la altura de la antaño carricochera Sala Apolo donde se encontraba mi magnífico hostel al que no volveré ni aunque me toque en un regalo navideño de Smartbox.

Be Prog! My Friend 2017

Fecha: Viernes 30 de junio a sábado 1 de julio de 2017
Lugar: Poble Espanyol, Catalonia, España
Texto e imágenes: Charles Vástaguess

Tras una amena y cargada de trivialidades conversación con el taxista, admirando las magníficas vistas de la ciudad desde las alturas de Montjuic, por fin se vislumbraron las almenaras medievales del Poble Espanyol, donde los más madrugadores aguantaban estoicamente en la cola de acceso a Be Prog! My Friend 2017.

Después de resolver ciertos flecos logísticos mediante unos trueques un tanto ilícitos debidos a la ausencia en esta edición de mi hermano y mentor musical, accedí por fin al recinto donde todo estaba tal y como lo dejé un año antes: el icónico escenario con techo ovalado, el quiosco de música dedicado al merchandasing, la cerveza Moritz a granel, los puestos de comidas varias, la sala de firmas de los artistas y, como no, una buena legión de fieles donde se localizaban algunas caras conocidas del ambiente progresivo y también mucho guiri de aspecto nórdico, lo cual demuestra la cada vez mayor trascendencia del festival a nivel europeo.


Viernes 30 de junio

Caligula's Horse


Be Prog! My Friend 2017: Caligula's Horse

La primera jornada, la a priori para un servidor menos excitante, comenzaría y finalizaría con una peli de romanos: los responsables de abrir el festival fueron los australianos Caligula's Horse (Incitatus para los amigos), los cuales galoparon con trote fiero con temas como "Daughter of the Mountain" o "Rust" pertenecientes al album Bloom (2015), haciendo realidad la leyenda romana con la que se consolidaron como cónsul en el senado romano osease, en el olimpo prog.

Mención especial para el sostén de la banda, su frontman Jim Grey, que posee una voz llena de matices asi como para uno de sus guitarristas, el cual era un clon con peluca del actor inglés Domhnall Gleeson (Frank, Ex Machina, etc), hecho que provocó la primera de muchas risotadas entre los presentes con los que tuve el placer de compartir este año el festival.

Animals as Leaders


Be Prog! My Friend 2017: Animals as Leaders

Los siguientes en salir a la palestra fueron los americanos Animals as Leaders, con Tosin Abasi a la cabeza (el Príncipe de Zamunda del prog, Grace Jones...) y su inseparable guitarra de 8 cuerdas y sus otros dos compinches: otro guitarrista cargado de cuerdas y un bateria.

Mucha expectación había por ver al trío en acción y no defraudaron a los valientes presentes expuestos al intenso solamen. En mi opinión, queda más que patente el virtuosismo de cada uno de ellos con sus respectivos instrumentos, pero sin embargo no me producen ni el más mínimo feeling, me dejaron más bien frío y me vuelvo a casa sin curiosidad por indagar más en su música.

Mike Portnoy's Shattered Fortress


Be Prog! My Friend 2017: Mike Portnoy's Shattered Empire

Turno ahora para el nombre que más me inspiraba en esta jornada, el humilde y a la par carismático batería Mike Portnoy, ex Dream Theater, que venía a repasar las canciones que componen el 12 Step Suite (los 12 pasos para dejar el alpiste en castellano), cuyas letras fueron íntegramente escritas por él y que está compuesta oficialmente por 5 extensos temas interconectados entre si lírica y musicalmente, y que pertenecen cada uno de ellos a distintos trabajos de la venerada banda de metal progresivo.

Con el público ya impaciente y una inquietante lona negra escondiendo lo que presumiblemente parecía ser la enorme bateria que en breves apalearía violentamente Mike, comenzó a sonar la famosa canción de la banda sonora de la película Psycho de Alfred Hitchcock con esos violines taquicárdicos a todo trapo que nos metieron en vereda rápidamente. Posteriormente, cerramos los ojos, respiramos profundamente, nos relajamos, gracias a ese discurso de diván contenido en "Regression (Scene One)" con el que los músicos saltaron al escenario (miembros de la banda Haken y el extraordinario guitarrista de The Neil Morse Band, Eric Gillette, que en algún tema ejercería también como voz principal con una solvencia incontestable) y como no el gran Mike Portnoy. La descarga previa a entonar "la suite" estuvo compuesta por "Overture 1928" y "Strange Deja Vu" del album Metropolis Part 2: Scenes from a Memory además del tema "The Mirror",este último sacado de Awake. Con este preludio comenzaron los "12 pasos" donde los presentes gozamos, quedándonos anonadados con la calidad del sonido, con un Mike Portnoy impartiendo cátedra de percusión, incluso cantando a la par en algunos temas, interactuando y animando sin parar al fiel público congregado, todo ello sin echar en falta a Petrucci y cía, tarea harto compleja sin duda. Como colofón, cerraron con "Finally Free (Scene Nine)" del citado Metropolis 2. Terminó el espectáculo y en nuestros oídos todavía resonaba el recurrente "Hello Mirror, so glad to see you my friend, it’s been a while". En definitiva, memorable concierto, de lo mejor del festival.

Marillion


Be Prog! My Friend 2017: Marillion

Los siguientes encargados de conquistar el escenario, eran los cabezas de cartel de la jornada del viernes, los británicos Marillion. Si bien es cierto que su sonido fue sobresaliente, con un Steve Hogarth hiperactivo sobre las tablas, llegando donde quería con su contundente y camaleónica voz pese a su edad y unos solos de guitarra de quilates perpetrados por Steve Rothery, muchos de los presentes con los que tuve la oportunidad de charlar coincidíamos en que su estilo musical quizás no encajaba con el del grueso de las bandas del festival, y más si cabe después del subidón de adrenalina dreamtheateriano y antes de la fiesta discotequera venidera de los noruegos Ulver. Su show haría las delicias del numeroso público viejuno, pero al resto de los mortales nos valió de potente anestésico.

Be Prog! My Friend 2017: Marillion

Ulver


El día empezó con una de romanos y terminaría de igual manera, con los noruegos Ulver interpretando casi íntegramente su último largo The Assassination of Julius Caesar.

Be Prog! My Friend 2017: Ulver

Así como en los anteriores conciertos los técnicos necesitaban de aproximadamente media hora para montar y desmontar los equipos, para preparar los cachivaches de Ulver emplearon casi una hora de reloj, por lo que la expectación iba increscendo por momentos y los noruegos no defraudaron. Equipados con un par de computadoras, un DJ, un batería, teclados, percusiones varias, cadenas de metal (si, también es un instrumento por lo visto) y un juego de luces psicodélicas, bajo la batuta del encapuchado líder de la banda Kristoffer Rygg, el Poble Espanyol se convirtió en una improvisada pista de baile con temazos como "Nemoralia", "1969", "Transverberation" o "So Falls the World" poniendo la guinda del pastel a esta inmejorable primera jornada del festival.

Sábado 1 de julio

El sábado comenzó como un año atrás, con el innegociable plato combinado proteínico que me habría de revivir para afrontar el día grande del festival, después de una noche larga postconcierto en conocido bar de rock de la ciudad condal.
Con un amenazante cielo encapotado, ya de nuevo en compañía de mis camaradas progs, nos dimos cita puntuales para la apertura de puertas, en primer lugar porque el primer toro del día tenía galones: los madrileños Jardín de la Croix, único grupo nacional del festival. Ya de paso, buscábamos saciar nuestras ansias consumidoras en el puesto de merchandasing.

Jardín de la Croix


Be Prog! My Friend 2017: Jardín de la Croix

Mucha curiosidad me despertaban estos muchachos en directo antes de ir tras haber quemado a escuchas su último largo Circadia y cumplieron con creces. Dos guitarristas extraordinarios, milimétricamente sincronizados resucitaban la antaño clásica técnica del tapping con guitarras aparentemente singlecoil (las únicas que recuerde empleadas en todo el festival), sumergiéndonos en un viaje espacial complejo e innovador de este estilo denominado Math Rock, con canciones explosivas como "Trail from Alaska" y mi favorita "Intermareals". En definitiva, una verdadera delicia para los oídos pese a ser un grupo plenamente instrumental. En cuanto pisen alguna sala madrileña, allí estaré sin duda.

Devin Townsend


Con la gente apelotonada en la zona de firmas de artistas donde esperaban los ingleses Anathema (he de reconocer que llevaba conmigo el libreto del A Natural Disaster por si las moscas, pero me eché atrás ante el fervor groupie de la plebe), nos dispusimos a tomar posiciones de avanzadilla para no perdernos detalle del siguiente prog star en pisar el escenario: el canadiense Devin Townsend, el cual venía para rescatar de su extenso catálogo el album Ocean Machine que cumplía su vigésimo aniversario. Especial sentido tenía que escogiera territorio nacional para ello, ya que fue mezclado en Málaga y de ello no guarda el artista precisamente un grato recuerdo según nos comentó en el ya inolvidable speech inicial (nuestro internacional Antonio Banderas gran culpa tuvo de ello). Digamos que parecía que pretendía firmar las paces con ese pasado WTF.

Be Prog! My Friend 2017: Devin Townsend

Cuando todo parecía en orden para que diese comienzo el evento, se comenzaron a hacer patentes diversos problemas técnicos que HevyDevy sorteó con unos 20 minutos de discurso que ya quisieran algunos humoristas de profesión: que si la Rana Gustavo, que si chistes sobre canadienses, covers de Judas Priest, mímica... sobran las palabras, mejor ver el video:


Una vez estuvo todo en orden, comenzó a desgranar todos y cada uno de los temas del disco con ese metal pesado tan característico y reconocible que hizo vibrar a un público que ya tenía ganado desde el primer minuto.

Anathema


Be Prog! My Friend 2017: Anathema

Con media hora aproximada de retraso debido a los problemas técnicos comentados anteriormente, el turno era ahora para los de Liverpool, los épicos y emocionales Anathema, que venían a presentar su último trabajo The Optimist, el cual fue lanzado a principios del pasado mes de Junio. A título personal, este último disco, sin ser ni de lejos uno de sus mejores largos, trata de continuar por la senda marcada por su predecesor, el aclamado Distant Satellites, en el sentido de que es agradable de escuchar de principio a fin, con esas canciones retroalimentadas entre sí que van de menos a más adornadas de forma tan preciosista con pinceladas de electrónica. Sin embargo, es evidente que hay más presencia en las voces de la genial Lee Douglas en detrimento de Vincent Cavanagh, muchos más sonidos de teclado y menos guitarras y, en general, me resulta mucho más plano. No obstante, tras haberles visto por primera y única vez en su última visita a Madrid, donde dieron un recital impresionante, mis expectativas para este concierto eran máximas.

Con los técnicos y el propio Vincent montando todos los efectos y equipos apresuradamente, supongo que para tratar de ceñirse al máximo con los horarios establecidos (tarea pese a todo imposible), a los pocos minutos, comenzaron a desfilar por el escenario el resto de los miembros de la banda y nos quedamos perplejos al ver al cerebro de la banda Danny Cavanagh tremendamente cambiado físicamente, por decirlo finamente, mucho más visible, pero sobretodo, en un estado un tanto sospechoso, haciendo extraños gestos y con unos patentes andares inestables.

Be Prog! My Friend 2017: Anathema

Me encuentro muy a mi pesar en la obligación de realizar en esta ocasión una crónica negativa, tarea costosa que me deja mal sabor de boca, más si cabe tratándose de una de mis bandas favoritas, ya no tanto por el mero hecho de plasmarla en papel, sino porque el show me generó una tremenda incertidumbre sobre el devenir de la banda.

Arrancaron con "Untouchable part 1", tarea sumamente arriesgada dada la enorme calidad de la canción en disco (quizás su mejor tema de siempre) y la escabechina fue tremenda: las guitarras apenas se oían, el bajo del gemelier de Vincent se escuchaba sobresaturado, Cardoso en la batería estaba totalmente desacompasado, John Douglas, incomprensiblemente relegado del puesto de batería en numerosos temas, estaba ocupado con su peculiar batukada, la voz de Vincent no llegaba a las cotas a las que no tiene acostumbrados... en fin, un desastre. De la quema se salvó, casi durante todo lo que quedaba de concierto, la dulce Lee Douglas que arregló ligeramente el desaguisado en temas como "Untouchable Part 2", "Endless Ways", "A Natural Disaster" y "Dreaming Light" (si, cantó ella el estribillo, es la parte complicada y lo hizo con solvencia, al igual que en su álbum en directo grabado en la catedral de Liverpool, A Sort of Homecoming, si somos malpensados y pesimistas quizás porque la voz de Vincent ya no está para esos trotes, espero estar confundido).

La sangría musical prosiguió durante la mayor parte del setlist que, dicho como nota positiva, estaba bastante bien elegido: sonaron del disco The Optimist: "Leaving It Behind" (las bases electrónicas fueron una verdadera calamidad), "Endless Ways", la homónima "The Optimist", "Can't Let Go" (conocida entre los colegas como Canelón, único esbozo de sonrisa por mi parte que acontecería durante todo el concierto) y "Springfield". Del We're Here Because We're Here se oyeron "Thin Air", "Dreaming Light" y "Universal" (de lo poco salvable estos 3 temas). Del Weather Systems las mencionadas dos partes de "Untouchable" además de "The Beginning and The End". Del A Natural Disaster tocaron la homónima con el cielo iluminado por smartphones como es ya costumbre y reventaron el genial tema "Closer". Cerraron con "Distant Satellites", que sonó decentemente con un Vincent poseído por Satán aporreando desenfrenadamente unos tambores que le prestó su amigo John Douglas.

En definitiva, espectáculo para el olvido. Vendrán por Madrid a mediados de octubre, cita a priori ineludible pero que después de lo acontecido hace que me replantee la asistencia. Seguramente se me pase el cabreo monumental que llevo encima y acabe yendo, tengo más moral que el Alcoyano.

Ian Anderson's Jethro Tull


Be Prog! My Friend 2017: Jethro Tull

Tras ingerir los últimos bocatas de tortilla progresivos del evento, llegaba la hora de ver en vivo a los míticos Jethro Tull que, de la mano de su incombustible líder Ian Anderson, eran los encargados de poner la nota nostálgica al festival.

Be Prog! My Friend 2017: Jethro Tull

Con un verdadero destacamento de tonsuras ya apostado en las primeras filas, buscamos una ubicación más tranquila para disfrutar quizás una de las últimas veces de esta legendaria banda británica de rock progresivo. Cual zagal, el escocés Ian Anderson correteaba sin parar de un lado a otro de las tablas con su inconfundible flautilla (a veces armado con una mandolina, una armónica, lo que le pusieran), realizando incontables veces su icónica pose de trovador, con una voz que evidentemente ya no llega donde antaño pero que sale airosa del envite, el grupo fue desgranando sus grandes clásicos, sin Martin Barre en la guitarra, pero con un excepcional muchacho ejerciendo de guitarra solista, Florian Opahle, que portando una clásica Gibson Les Paul, con una sobriedad pasmosa, engrandeció el sonido ya de por si maravilloso del resto del grupo. Obviamente dando el peso específico del concierto a los hits de su grandioso Aqualung, sonaron pepinazos de la historia del rock como: "A New Day Yesterday", "Locomotive Breath", "Aqualung", "Farm On the Freeway"... Un concierto irrepetible para revivírselo en la memoria a nuestros padres y para contárselo a nuestros nietos.

Leprous


Be Prog! My Friend 2017: Leprous

Los encargados de cerrar esta edición fueron los noruegos Leprous, con un repertorio de canciones elegido democráticamente durante los meses anteriores por sus numerosos fans (ojalá fueran todos los conciertos así, ahora que lo pienso) y el espectáculo fue excepcional, con público y músicos entregados de principio a fin, dando rienda suelta a la locura pensando que el final estaba muy cerca. Un enorme Einar Solberg, sobre el que sin duda gravita el resto de la banda, hizo gala de su infinito catálogo de gorgoritos, desde los falsetes más histéricos, pasando por los repertorios más crooners y algún que otro gutural desgarrador. Sin duda, fueron una de las sorpresas para mi del festival, con esa propuesta musical tan innovadora e inclasificable.

Sonaron a las mil maravillas en canciones como la marciana "The Valley", la epiquísima "Echo", la brutal "Contaminate Me", su megahit "From The Flame"... Me los cataré a fondo como se merecen.

Con este orgasmo musical final, dio por concluida esta edición, donde me veo en la obligación de resaltar la genial organización del festival así como el trato tan agradable recibido por el staff que nos hicieron un año más sentirnos como en casa. ¡Nos vemos en 2018!

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