9 de noviembre de 2016

Crónica: Black Mountain en Milán (Circolo Magnolia)

Estereozine vuelve a irse de concierto por Europa. El pasado 26 de octubre, en plena gira europea presentando su último albúm, que en ese instante hacía escala en Göteborg, la banda canadiense Black Mountain anunciaba vía redes sociales que les habían robado gran parte de su equipo de gira, incluyendo guitarras, pedalboards, sintetizadores, mellotrón y un largo etc, por lo que en un principio temí peligrar mi cita con ellos en Milán. Finalmente, la aportación de equipamiento por parte de sus solidarias legiones de fans europeos hizo posible que el tour siguiera adelante. Desde aquí: muchas gracias camaradas.

Black Mountain

Fecha: 5 de noviembre. Circolo Magnolia, Milano, Italia

Texto e imágenes: Charles Vástaguess


Viajando ya al día D, en medio de una tromba de agua de proporciones bíblicas, después de una memorable tarde cultureta en la Fondazione Prada donde disfrutamos de las excentricidades de William N. Copley, Kienholz y cía, pusimos rumbo al lugar del concierto, Circolo Magnolia, situado al este de Milán, teóricamente cerca del aeropuerto de Linate, al menos eso pensábamos en un principio: una vez nos dejó el bus allí, tuvimos que dar una caminata calados hasta los huesos linterna en mano esquivando charcos a través de un espeso bosque hasta que finalmente llegamos a nuestro peculiar destino. El lugar, pensado más bien para los conciertos al aire libre y sesiones discotequeras veraniegas, se convirtió en esta ocasión en una especie de carpa de la Feria de Abril, sólo faltaba rebujito y señores a caballo. Lo que si que había era un pequeño número de hipsters extremos (lo del postureo milanés es otra liga) charlando absortos ajenos al evento que estábamos a punto de presenciar.

Ya abastecidos de birra autóctona y saqueada el área dedicada al merchandasing -Navidad is coming-, nos metimos en el invernadero en busca de una buena posición para ver a los teloneros y qué mejor sitio, para nuestra sorpresa, que verlos junto a Stephen McBean (es clavado a nuestro querido The Dude, lo cual me llena de orgullo y satisfacción) y Amber Webber, líder y vocalista respectivamente de Black Mountain, como ya me ocurrió en su concierto de la Sala Arena de finales de Marzo, en esa ocasión con otros teloneros de los que ahora no recuerdo el nombre.

Comet Control

Comet Control


Los también canadienses Comet Control comenzaron su directo caracterizado por un sonido a medio camino del grunge y el shoegaze, con pinceladas stoner, que particularmente me gustó sin hacerme perder la cabeza, salvo con su último tema, el contundente y cíclico Blast Magic. Me quedé con la impresión de que hemos de catarlos detenidamente.

Con las pilas ya cargadas después de la breve descarga de sus compatriotas (unos 30 minutos), ya con la sala comenzando a llenarse, los integrantes de Black Mountain fueron saliendo al escenario aleatoriamente para ir montando los aparatillos prestados por almas progs caritativas de toda Europa. El show abrió con "Mother of the Sun", primer tema de su último albúm IV, a la que tengo un especial cariño ya que fue la canción que me inició en esta banda a principios de año y la culpable de mi adicción desde entonces a su particular sonido. El riff de guitarra demoníaco, las atmósferas espaciales creadas por Jeremy Schmidt en el sintetizador y la voz descomunal de Amber dejó a los presentes boquiabiertos.


Black Mountain


Con la voz de nuestra diva ya caliente, le siguió "Florian Saucer Attack", donde se hizo algo patente que el apaño de sintetizador utilizado no era comparable al habitual de la banda. Posteriormente alternaron con temas de sus anteriores trabajos: la épica "Tyrants", la psicodélica "Wucan" y "Stormy High" del In the Future; "Old Fangs" y "Rollercoaster" -una de mis preferidas, no me canso de escucharla- del Wilderness Heart. Amber se colgó la guitarra para la interpretación de "Cemetery Breeding", esa bonita y a la par rara canción que me recuerda no sé muy bien porqué a The Smiths. Posteriormente sonó la conmovedora y angelical "Line Them All Up".


Pero, sin lugar a dudas, el momento orgásmico de la noche fue la interpretación, extendida además, de "Space to Bakersfield", canción final de su último trabajo. Dicho tema nos hizo ponernos las escafandras, subirnos a la nave, gozar de la ingravidez, vislumbrar el misterioso monolito, saludar a Matt Damon que siempre anda por allí, contactar con el Mayor Tom, etc... en definitiva, todo un viaje extrasensorial indescriptible con palabras en el cual el solo de guitarra de McBean tuvo una energía y un sentimiento que ponía los pelos de punta, alejándose de las florituras típicas de los guitarras solistas, sólo las notas justas, para qué molestarse en adornar algo tan perfecto.

Ya en el bis concluyeron con la emocionante "Don't Run Our Hearts Around" perteneciente a su primer y homónimo disco. En definitiva, gran concierto una vez más de estos muchachos, musicalmente igualando el alto listón de su cita madrileña, pero que me dejó con un sabor un tanto agridulce debido a la pasividad del público, más pendientes, según se confirmaron mis sospechas posteriormente, de la sesión discotequera que se avecinaba.



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