21 de junio de 2013

Crónica: The Pink Tones por partida doble en La Riviera (Madrid)

Dos conciertos en un periodo de apenas tres semanas, y un lleno total en la segunda velada. ¿Por qué será? The Pink Tones son uno de los tributos más importantes a Pink Floyd no sólo en España sino internacionalmente, aunque sea ahora cuando la banda está despegando definitivamente. Su puesta en escena y fidelidad a la banda original ha hecho que, a falta de poder ver a los Pink Floyd originales, The Pink Tones sean un must para cualquier amante de la música que se precie.


Y los dos últimos conciertos en Madrid han reflejado totalmente todo eso de lo que hablamos. La primera acabamos tan extasiados -tras más de tres horas de concierto- que pensamos que era mejor dejar la crónica para esta ocasión, valorando ambas veladas y dándo una idea de lo que supone asistir a un espectáculo de The Pink Tones.

Tres horas de algo más que un tributo

(La Riviera, 1 de junio de 2013)

El titular hace referencia a un hecho bastante curioso. Desde el primer momento los temas fueron perfectamente interpretados, levantando ovaciones y dudas sobre cómo los integrantes de la banda eran capaces de ser tan fieles al sonido pinkfloydiano original. Haciendo gala de instrumentos como el Theremin, los asistentes estuvimos maravillados pero la palabra tributo seguí en nuestras cabezas. Y aquí viene el hecho: Según pasaban los minutos y se sucedían las sorpresas, con una marioneta gigante del famoso profesor de The Wall incluida, la gente directamente se olvidaba para centrarse en la celebración musical de una de las mejores bandas de la historia.

De El Muro se interpretaron las tres partes del tema principal de forma continuada y como si fueran una sola. Las partes de "Another Brick in the Wall" se unían para crear una única pieza que para nuestra sorpresa no cerraban el concierto, y es que quedaban algunos de los mejores temas, como "Comfortably Numb" del mismo trabajo o "Run Like Hell".

Creo que no nos equivocamos si decimos que la velada fue la celebración y el regalo perfectos para los 100 conciertos que The Pink Tones cumplían a lo largo de su historia: Por todo lo alto, con tres horas de actuación, regalando un concierto extra a los asistentes y en su ciudad natal.

The Dark Side of the Moon según The Pink Tones

(La Riviera, 20 de junio de 2013)

The Dark Side of the Moon es uno de los discos más importantes y reproducidos de la historia, y un clásico que cumple este año 40 años (fue lanzado el primero de marzo del 73). Pink Floyd se las arreglaban para lanzar 10 canciones sobre asuntos distintos pero con una temática común y con un sonido continuado en el que el oyente no deja de escuchar música durante sus más de 40 minutos de duración. Ayer el concierto de The Pink Tones recogió todo eso y completó la velada con un puñado de canciones que demuestran que son uno de los mejores tributos que uno puede ver si tiene ocasión.

Para empezar el ambiente era idóneo. La campaña para el concierto había sido tal que llegada la hora de la apertura de puertas, varios cientos de personas se congregaban en las inmediaciones de La Riviera con camisetas de Pink Floyd y demás avatares. El hecho de que fuera un concierto gratuito no supuso que la sala se llenara con gente que simplemente buscara pasar el rato, y es que en las canciones más emblemáticas -¿acaso alguna no lo es?- la sala al completo cantaba y levantaba los brazos como seguramente nadie lo ha hecho en la sala.

A las 21.30 clavadas podíamos escuchar una breve introducción grabada en la que se contaban algunos detalles de The Dark Side of the Moon para pasar directamente a la puesta escena de la banda, que no comenzaba con "Breathe" sino con un acertado "One of These Days" de Meddle, LP inmediatamente anterior al protagonista del evento, que continuaba.

La interpretación de The Dark Side of the Moon fue, simplemente, sublime, con unas canciones que sonaban como si estuvieran sacadas del disco del 73 salvo en momentos muy concretos. Uno de esos momentos fue "The Great Gig in the Sky", un tema en el que el papelón que tienen las coristas es tal vez demasiado grande, pero que resolvieron apenas sin problemas. Ambas se llevaron una merecida ovación que empalmaba con "Money", uno de los temas de la noche y de Pink Floyd en general. Por supuesto, las proyecciones acompañaron a The Pink Tones durante toda la actuación, culminando en "Eclipse". Al igual que en el álbum original, desde que comenzó "Breathe" hasta el mismísimo final no hubo pausa: Ni un segundo de silencio, con unas canciones que se funden unas con otras y resultan en una magnífica experiencia para la mente.


¿Acaso pensábamos que la banda iba a quedarse a gusto interpretando únicamente The Dark Side of the Moon? Efectivamente, hubo mucho más. "Shine On You Crazy Diamond" era la forma perfecta de continuar, y más si se interpretaban las dos partes fundidas en una, algo que también pasó más tarde con la composición completa de "Another Brick in the Wall". Algún tema de The Division Bell, el mítico y progresivo "Atom Heart Mother", "Echoes" y "Comfortably Numb" completaban un set que ésta vez duraba dos horas y media.

Nadie esperaba un concierto tan largo como el anterior, y tal vez eso es lo que falló para los que ya asistieron al primero: La mayoría de los temas que no formaban parte de The Dark Side of the Moon ya se habían tocado, y algunos pensamos que tras "Echoes" el show debió acabar (con broche de oro), aunque escuchar los temas de Pink Floyd tan bien interpretados, aunque sea mil veces, es una delicia, por ello desde Estereozine no podemos dejar de recomendar que asistáis a alguno de los conciertos de The Pink Tones si aún no lo habéis hecho.

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